Investigadores indígenas coinciden en que Arco Minero es una “política necesaria y sensata”

Prensa Minería/Martha Díaz.- “El decreto del Arco Minero del Orinoco era necesario —quizá llegó un poco tardío— para parar la destrucción que dejó la minería devastadora que solo nos dejó fiebre amarilla, cráteres, pobreza extrema, ríos de muerte y pueblos fantasmas”.

Esta afirmación la hizo Facundo Guanipa, investigador wayú y presidente de la Confederación Bolivariana Indígena de Venezuela, durante su participación en el coloquio “Pueblo y comunidades indígenas al sur del Orinoco”, realizado en la sede del Ministerio del Poder Popular para Desarrollo Minero Ecológico, como parte del ciclo de conversatorios AMO: Todas las Miradas.

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Guanipa expresó que la declaración del Arco Minero del Orinoco (AMO), como Zona de Desarrollo Estratégico Nacional, ha sido una política sensata, estricta y obligatoria para poner orden a una actividad económica tradicional que estaba en niveles anárquicos. “No queremos que se mantenga lo que había antes: que se llevaban todo, y destruían. Queremos que la minería respete los ríos, que use tecnologías que no contaminen la Tierra”, enfatizó.

De igual manera, evidenció la esperanza que los pueblos indígenas tienen con la política del AMO puesto que es una solución que cambiará la cara de la minería, “haciéndola más amigable con el ambiente y la gente, y estableciendo límites permisibles de afectación ambiental”.

El representante indígena señaló que, dentro de las propuestas realizadas por los pueblos indígenas para la viabilidad de la estrategia del Arco Minero, resaltan: valorar la sabiduría de las comunidades originarias de la zona en el aprovechamiento minero y en el cuidado de la Tierra, la adopción de tecnologías limpias o de bajo impacto en la naturaleza, el cumplimiento de los acuerdos para el seguimiento y el control ambiental, así como el desarrollo de investigaciones arqueológicas que resguarden el patrimonio ancestral.

“Tenemos que unir esfuerzos y enfocarnos en no dañar nuestros ríos, conservar nuestros bosques, nuestra fauna, preservar la vida en esta región tan importante para nosotros porque es el hogar de varios pueblos indígenas y nuestra mayor reserva de agua”, comentó Guanipa.

Ser ético al ejercer la minería

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Durante su ponencia, Carlos Silva, profesor wayú y director nacional de Educación Indígena, resaltó el compromiso de garantizar la consulta previa e informada: “Es muy importante hacer las consultas con los sabios; es decir: capitanes, caciques de los pueblos indígenas, matriarcas y considerar sus modo de vida, su cultura; por ejemplo, tomar en cuenta el calendario socioproductivo de los mapoyos para iniciar proyectos mineros que respeten el ecosistema”.

A juicio del profesor Silva, “la minería no es mala, lo malo es la forma devastadora como se ha venido desarrollando durante años, sin control y dejando total devastación”, para ello planteó garantizar con el Arco Minero lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en la Ley para los Pueblos y Comunidades Indígenas; textos en los cuales se reconoce a esta gran parte de la población, su territorio y sus modos de vida.

Por su parte, Edith Castro, profesora del Pedagógico de Caracas y representante del pueblo inga, explicó que es necesario trabajar para alcanzar la armonía entre el desarrollo económico y el respeto a la Madre Tierra. “Nuestra minería artesanal tiene un punto de vista y se basa en los derechos de la Pachamama. Es algo vital escuchar lo que piensa, nos dice y nos enseña la espiritualidad de la Tierra. Por eso es tan importante la sana convivencia entre la Tierra y nosotros. Formamos parte de ella, debemos cuidarla y escucharla”, manifestó.

Fotos: Oriana Manrique / José Hernández

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