Aloha Núñez: Participación de los pueblos indígenas garantiza preservación de la Orinoquia

Prensa Minería/Karina Depablos.- La ministra del Poder Popular para los Pueblos Indígenas, Aloha Núñez, aseguró que las 197 comunidades originarias que hacen vida en el Arco del Orinoco están participando activamente en la construcción de un nuevo modelo minero que garantice la protección la naturaleza y la ancestralidad.

“Gracias a la Revolución Bolivariana, el pueblo indígena está empoderado: sabe cuáles son sus derechos en el Arco Minero del Orinoco (AMO), conoce las leyes y la Constitución. Nosotros estamos conscientes del momento histórico que vive la patria y estamos conscientes de quiénes son los enemigos. Desde el inicio, hemos trabajo con el Motor Minero para adoptar tecnologías menos invasivas que preserven el ambiente, y nosotros vigilamos para que se respeten los lugares sagrados”, manifestó.

Durante su participación en el programa En la bulla, transmitido por RNV Informativa, Núñez dijo que la actividad productiva minera debe estar engranada, obligatoriamente, con la cultura indígena para alcanzar la preservación de la vida.

“Hay una matriz de opinión de que el Gobierno les está imponiendo minería a los pueblos indígenas, y eso es mentira. La minería no es nueva para nosotros. Ancestralmente, muchos pueblos indígenas han practicado la minería de manera artesanal, sin ningún tipo de ambición; sin embargo, la dinámica nacional ha cambiado y la economía: ahora ha crecido el porcentaje del pueblo indígena que está en la actividad minera y, por eso, estamos trabajando para respetar sus derechos, así como los de los trabajadores de la pequeña minería”, señaló.

Voz indígena se escucha en la minería

De acuerdo con la ministra Aloha Núñez, los pueblos y comunidades indígenas han participado en cada mesa de diálogo que ha instalado el Gobierno Bolivariano en coordinación con el Ministerio del Poder Popular para Desarrollo Minero Ecológico para iniciar las labores en el AMO, además, enfatizó que estas comunidades han elaborado y comunicado múltiples propuestas que siempre buscan proteger a la Madre Tierra.

“Los pueblos indígenas, especialmente los del sur del país tienen grandes expectativas con el Arco Minero del Orinoco. Siempre hemos sido respetuosos. Nos hemos sentado en diferentes mesas de trabajo, tanto con los pueblos que están dentro del Arco y con los que están fuera de él. El Estado no ha hecho nada sin aprobación del pueblo indígena, incluso si en algún momento hemos cometido un error, hemos rectificado y eso hay que decirlo”, destacó.

Núñez comentó que hay una parte del pueblo indígena que no está de acuerdo con la minería y ha elaborado sus propuestas, las cuales fueron incluidas en el proyecto de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, así como en el decreto de las 23 zonas aprobadas para uso minero.

“Seguiremos consultando y trabajando con cada proyecto que se presente. Si los pueblos originarios deciden trabajar con la minería, los apoyaremos, vamos a integrarlos siempre apegados a la ley dentro del AMO. Y a los grupos que no desean esta actividad, los escucharemos, a las madres y abuelos, las primeras generaciones. Vamos a mantener esa cultura y los valores ancestrales para preservar el ambient. Por eso, se debe fortalecer la educación de los niños en el hogar y en la escuela”, expresó.

Aloha Núñez, quien también es representante wayú (guajira), explicó que todos los involucrados deben trabajar juntos para realizar una minería menos invasiva, respetuosa, amigable y responsable con el ambiente, así como con los pueblos indígenas y mineros.

“Debemos preguntarnos qué nos va a quedar, si no protegemos el planeta. Debemos respetar el ecosistema. Debemos proteger esos espacios, el Arco. ¡No solo es el oro! Los pueblos indígenas son muy sabios y ellos tienen derecho a decir cómo, quién y cuándo. El ordenamiento del Arco les compete al Gobierno, a los pueblos indígenas y a las comunidades mineras. Queremos construir todo con esa sabiduría, pero siempre respetando y ajustándose a la ley”, subrayó.

Fotos: Jonnathan Gudiño

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Venezuela instala tecnologías mineras que recuperan hasta 95 % del oro en arenas residuales

Prensa Minería/Karina Depablos.- Cuarenta y cuatro alianzas estratégicas ha suscrito el Estado venezolano con empresas privadas para construir e instalar diversas plantas de lixiviación con cianuro que permitirán procesar, en un circuito cerrado y de forma menos invasiva, las arenas auríferas residuales en el Arco Minero del Orinoco.

Esta nueva tecnología de procesamiento de oro, que es de fácil operación, reduce el consumo de energía, combustible, agua; y es de bajo impacto ambiental.

Julio Mendoza, presidente de la Corporación Berakah, explicó que el sector empresarial está apostando por Venezuela y se ha integrado a los convenios gubernamentales para impulsar una actividad minera responsable al sur del Orinoco.

“Creemos firmemente en el país. Nuestra alianza con la Corporación Venezolana de Minería está dirigida a la estabilización de la nación. Se decidió invertir, y estamos instalando una planta en el sector Los Guacamayos del municipio Piar, en Bolívar, con los más altos estándares de tecnología y estamos generando un desarrollo armónico, no dejamos de lado el factor social. Tenemos muy buenas relaciones con las comunidades adyacentes”, comentó.

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Durante su participación en el programa En la bulla, transmitido por RNV Informativa, Mendoza señaló que están culminando la primera etapa de la planta Berakah que tendrá una capacidad de procesamiento de arenas auríferas (lagunas de cola) de 500 toneladas al día, sin embargo, resaltó que la proyección al terminar toda la construcción es aumentar a 1000 toneladas diarias de material residual minero.

“Nuestro ciclo productivo consiste en procesar el material residual: las lagunas de cola. En otras palabras, son los residuos que están en el agua resultante de la actividad minera de baja escala. Nosotros, en nuestra empresa, con tecnología de punta, ecoamigable, podemos obtener ese oro remanente. Estamos sacando doble provecho porque procesamos un residuo, un pasivo ambiental; es decir: estamos eliminando una huella ambiental que proviene de una actividad minera hecha con mercurio desde hace más de 100 años; y, a la vez, estamos obteniendo oro, un mineral estratégico que generará ingresos a la nación”, enfatizó.

Por su parte, Silfred Marcano, ingeniero en Industrias Forestales y gerente de Ambiente de la empresa Berakah, indicó que, hasta la fecha, cuentan con 139 personas en la nómina, provenientes de las comunidades adyacentes como Los Guacamayos, Upata, Ciudad Guayana; pero se incrementará a aproximadamente 460 empleados cuando inicie operaciones.

“Estamos generando empleos. Estas cifras incluyen personal técnico y administrativo. Contamos con especialistas en todas las áreas. Tendremos estructuras organizativas funcionales. Contamos con las áreas adecuadas y permisadas para procesar estos residuos contaminantes; tenemos la tecnología y una gran capacidad de procesamiento. Cumplimos con los requerimientos ambientales y legales; haremos remediación de áreas afectadas y colocaremos, con supervisión, nuestros residuos en lugares aptos”, enfatizó Marcano.

Mayor rendimiento y eficiencia

En cuanto a las ventajas de emplear el proceso de cianuración para eliminar definitivamente al mercurio en la actividad minera, el gerente de Ambiente de la empresa Berakah, Silfred Marcano, aseguró que este reactivo puede recuperar hasta el 95 % del oro contenido en las arenas residuales, sin devastar y contaminar el ambiente.

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“El mercurio es altamente contaminante, tóxico e ineficiente. Con el uso automatizado y supervisado de cianuro, podemos recuperar el 85 % del oro de las lagunas de cola, y en niveles muy óptimos, se puede llegar hasta 95 %. Mejoramos muchísimo la recuperación en relación con el mercurio que solo recupera el 30 %, y destruye por completo el ecosistema y afecta gravemente a las poblaciones humanas”, manifestó.

Marcano reiteró que la corporación Berakah cuenta con la más alta tecnología, empleada por las grandes empresas a nivel mundial, para realizar este tipo de procesamiento de las lagunas de cola de forma eficiente y menos invasiva.

“Esta tecnología de punta viene de Alemania y Canadá. Son equipos que se usan en todo el planeta. Por ejemplo, si promediamos procesar 4 gramos de oro por tonelada y tenemos una capacidad de recuperación del 80 %, tendríamos unos 40 kilogramos de material aurífero mensual, solo con nuestra planta en el municipio Piar”, destacó.

Marcano añadió que el sector empresarial y el Gobierno deben fortalecer el encadenamiento productivo para incluir a todos los trabajadores de la pequeña minería y, entre todos, migrar definitivamente a nuevas tecnologías eficientes, ecoamigables.

“Berakah es social y ambientalmente responsable. Debemos engranar el trabajo con los pequeños mineros, dar recomendaciones y acompañamiento técnico oportuno para que adecuen sus áreas, tecnologías y procesos. Toda actividad humana genera un impacto; por eso, necesitamos tomar previsiones y actuar con responsabilidad ambiental y social”, subrayó.

Fotos: Jonnathan Gudiño

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Venezuela promueve protección de los derechos de la infancia en zonas mineras

Prensa Minería/Karina Depablos.- Desde el año 2000, el Estado venezolano ha radicalizado sus acciones políticas, sociales y jurídicas para garantizar la protección de los niños y las niñas, quienes deben ser considerados como personas en desarrollo, sujetos de derecho y ciudadanos, sin ninguna excepción.

A través de la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y del Adolescente (Lopnna), el Gobierno nacional lucha para preservar el interés superior que representa la población infantil del país; en esta ruta, se compromete a crear programas y políticas públicas para avalar los derechos y el desarrollo integral de los infantes y a legislar para hacer exigibles esos derechos.

Michael Díaz, abogado y defensor delegado del área metropolitana de Caracas, aseguró que el Estado, la familia y la sociedad tienen corresponsabilidad en la protección integral de los niños y las niñas, por lo que debe prevalecer como prioridad absoluta la integridad física y emocional, así como el acceso a las necesidades básicas primarias.

“Con la Lopnna se ha establecido todo un sistema articulado con cobertura nacional para defender  a la población infantil y para velar por su desarrollo integral. Contamos con los Consejos de Protección de Niños, Niñas y del Adolescente, la Defensa Pública, Defensoría del Pueblo, Ministerio Público y el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes para hacer valer cada derecho y apoyar a este sector tan vulnerado históricamente”, expresó.

Atención en el Arco Minero del Orinoco

Durante su participación el programa En la bulla, transmitido por RNV Informativa, Díaz comentó que, específicamente en las zonas mineras del territorio nacional, se está intensificando el trabajo jurídico y social, puesto que se ha detectado un aumento en el número de niños, niñas y jóvenes que se involucran en las minas, por diversas razones, junto a sus padres y representantes.

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“Los niños y adolescentes tienen los mismos derechos que los adultos. La Lopnna establece desde el derecho a la vida hasta los derechos civiles y sociales, así como la participación en el trabajo, pero siempre respetando y protegiendo al infante. En el estado Bolívar, tenemos toda una articulación institucional para procurar una respuesta efectiva ante cualquier situación que vulnere los derechos de los niños y niñas en zonas mineras, su salud o en caso que se detecte algún tipo de explotación”, enfatizó Díaz.

Por su parte, Zoraice Rondón, defensora delegada del estado Bolívar, explicó que en el Arco Minero del Orinoco se ha realizado un trabajo muy productivo para verificar la situación de los infantes y sus familias, además, se han hecho grandes esfuerzos para atender todas las inquietudes y necesidades de las comunidades mineras.

“Estamos haciendo acompañamiento efectivo, con todo este sistema de protección que posee el Estado venezolano. Realizamos, mensualmente, múltiples jornadas sociales. Nos movilizamos a cada municipio, sobre todo a los más inhóspitos y lejanos, para asesorar, formar y orientar a los padres con el fin de defender el acceso de los niños y las niñas a los derechos como la salud, educación, recreación, alimentación, identidad”, señaló Rondón.

Rondón subrayó que el estado Bolívar cuenta con dos sedes de la Defensoría del Pueblo, ya que 7 de los 11 municipios de la entidad se dedican a la minería. Así, manifestó que se han instalado 17 alcabalas desde Ciudad Bolívar hasta el municipio Gran Sabana, en las cuales se hace supervisión y seguimiento a cada vehículo para verificar si los niños, las niñas y adolescentes viajan con sus padres o si tienen autorización.

“La Defensoría del Pueblo está en constante prevención. Hacemos talleres, programas divulgativos y recreativos, deportes, actividades lúdicas, con el objetivo de desviar la atención de los infantes y jóvenes de la minería. Tenemos charlas, foros y talleres para los padres y representantes porque ellos ejercen la mayor influencia en sus hijos”, agregó.

Apoyo y denuncias

Los defensores Michael Díaz y Zoraice Rondón coincidieron en que se debe denunciar toda vulneración de los derechos de la población infantil en el territorio nacional, por lo que ratificaron que cualquier ciudadano puede denunciar un incidente a través del número telefónico 0-8000-Pueblo (783256), por medio del cual serán atendidos por un grupo de abogados que canalizarán todo el proceso de atención.

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“La Defensoría tiene como facultad recomendar e instar a los órganos del Estado a atender y resolver las situaciones violatorias de los derechos fundamentales. Si ocurre una amenaza a los niños o niñas, se articula con el resto de los entes públicos en cada zona para actuar rápida y eficazmente. Necesitamos la colaboración de la sociedad, de todas las comunidades para brindar seguridad, protección y ayuda a nuestros niños y niñas. Es un trabajo mancomunado que puede mejorar mucho más con la participación de todos”, destacó Michael Díaz.

En este sentido, la abogada Zoraice Rondón añadió que las personas pueden acercarse y formular su denuncia en cualquier sede de la Defensoría del Pueblo, así como en los Consejos Municipales y de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes distribuidos en todo el país.

Foto: Jonnathan Gudiño

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Venezuela centra su atención en la investigación minera y energética

Prensa Minería/Karina Depablos.- Tras una inversión de 5.8 millardos de bolívares aprobada por el presidente Nicolás Maduro, los ocho laboratorios geológicos y mineros más importantes del continente reanudaron sus operaciones. Desde estos espacios, científicos venezolanos realizarán análisis de agua, petróleo y minerales para cuantificar y certificar las riquezas del país.

Con la reactivación de los laboratorios científicos del Instituto Nacional de Geología y Minería (Ingeomín) en Los Teques, estado Miranda, Venezuela aumentará significativamente el desarrollo de proyectos de investigación mineros y petroleros de alto impacto, con financiamiento público.

Luis Martínez, geólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y líder técnico del Proyecto de Laboratorios de Geología y Minería del país, explicó que el uso de la tecnología para los análisis de muestras proporcionará un gran avance en materia científica.

“Estos laboratorios son únicos, con tecnología de vanguardia para el análisis fisicoquímico y mineralógico, y los tenemos en Venezuela. Van a ser muy útiles para el plan de explotación de minerales estratégicos del país, especialmente en el Arco Minero del Orinoco. Por la voluntad política de nuestro presidente Nicolás Maduro, ahora podemos ampliar nuestras capacidades técnicas y mejorar la formación del personal del Ingeomín, recuperando nuestra soberanía en el campo de las geociencias y la investigación científica”, expresó.

Durante su participación en el programa radiofónico En la bulla, transmitido por RNV Informativa, Martínez comentó que este tipo de tecnología dará un gran aporte a la nación puesto que la certificación efectiva de las reservas minerales y energéticas permite respaldar la moneda nacional, además, facilita el impulso necesario a un nuevo sistema económico.

“El Motor Minero ofrecerá mayores ingresos al Estado con estos análisis fisicoquímicos y mineralógicos, ya que podemos ofrecer este servicio otros países y también estamos ahorrándole divisas a Venezuela porque, durante muchos años, estos estudios especializados se hacían en Canadá y Europa con costos muy elevados”, destacó.

Potencial minero

Luis Martínez, quien también es especialista en Hidrogeología y Geomática, señaló que es necesario hacer un gran trabajo para consolidar a Venezuela como un país minero. Sin embargo, afirmó que el potencial de minerales metálicos y no metálicos es muy grande, por lo que es imprescindible desarrollar una actividad minera nacional controlada y eficiente con nuevas tecnologías que disminuyan el impacto ambiental.

“Tenemos alrededor de 50 profesionales en todo el país para identificar y certificar las reservas de minerales metálicos y no metálicos. Estamos trabajando para articular el trabajo con el pequeño minero y la pequeña minera para analizar cada muestra que nos lleven, porque los laboratorios del Ingeomín son del pueblo, especialmente del pueblo minero. En el eje llanero, tenemos potencial en feldespato, fosfatos, mármol, granito y muchos otros, podemos ampliar la producción y exportar estos minerales sobre todo a las islas del Caribe”, manifestó.

En este sentido, Martínez indicó que, actualmente, el Ingeomín está abocado al desarrollo de los convenios y acuerdos suscritos con las gobernaciones de Cojedes y Carabobo para iniciar nuevos proyectos mineros.

“Con una gran inversión y con un esfuerzo gubernamental, hoy día, contamos con las instalaciones y los suministros para operar. Por eso hago un llamado al sector minero, a todo el país, a sumarse al Ingeomín que por ley es el ente encargado de los estudios geológicos nacionales, necesitamos más profesionales y mayor organización para mejorar todos los procesos y sistemas”, acotó.

Monitoreo ambiental

En cuanto al control y seguimiento del impacto ambiental, el geólogo Luis Martínez aseguró que el Instituto Nacional de Geología y Minería cuenta con las gerencias de Investigación, Proyectos Mineros e Información Geológica para promover y garantizar la defensa del ecosistema y de las comunidades mineras.

“Organizar la minería trae muchos beneficios. Tenemos muchas opciones para evaluar las capacidades y las limitaciones de esta actividad. La organización es la política de este proyecto revolucionario, y hacia allá vamos. Hemos avanzado en el Arco del Orinoco, hoy tenemos un potencial minero real; acompañamos al pueblo minero; hacemos abordajes para compartir con las comunidades con el conocimiento científico, para sustituir el uso de mercurio”, enfatizó.

Fotos: Jonnathan Gudiño

 

 

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Riqueza minera nacional financió gesta independentista de Venezuela

Prensa Minería/Karina Depablos.- A principios del siglo XVII fueron descubiertas las primeras minas de Venezuela, por Alonso Suárez de Oviedo, alcalde de Barquisimeto en esa época. Sin embargo, fue en 1632 cuando comenzaron a extraer, producir y comercializar cobre en estas minas ubicadas en la población de Aroa en el estado Yaracuy.

En el año 1811, las minas de Aroa fueron heredadas por el Libertador Simón Bolívar, quien tuvo la visión de invertir estos ingresos en el proceso independentista de Venezuela, a través de financiamientos y empréstitos que garantizaran el éxito y logro de las metas de los ejércitos patriotas sobre el imperio español.

De acuerdo con Ninoska Díaz, historiadora egresada del Instituto Pedagógico de Caracas, la minería tuvo un papel fundamental en la Independencia de Venezuela y se convirtió en el eje propulsor del desarrollo industrial, marítimo y vial de la nación.

“Las nueve mil hectáreas de las minas de Aroa, propiedad de la familia Bolívar, sirvieron para atraer la inversión extranjera. Marcaron la historia del occidente de Venezuela porque Simón Bolívar hizo un convenio con los ingleses para iniciar la explotación de cobre, y ellos comenzaron a desarrollar el proyecto ferroviario del país, todo con el objetivo de mejorar el proceso minero y mejorar la producción”, explicó.

Durante su participación en el programa En la bulla, transmitido por RNV Informativa, Díaz comentó que el proyecto de Simón Bolívar nunca fue vender las minas; él dependía de las ganancias de los arrendamientos y préstamos para financiar la gesta independentista.

“Desde la época de la colonia Bolívar entendió que la minería serviría para grandes obras, para contribuir con el presupuesto local y nacional, así como para promover la independencia. De hecho, en 1824, Bolívar dio las minas en concesión a una compañía inglesa y ellos daban grandes aportes a las tropas a través de los impuestos”, enfatizó.

Según Ninoska Díaz, quien también cuenta con una maestría en Enseñanza de la Historia, la gran actividad emancipadora de Simón Bolívar le permitió reconocer que Venezuela no tenía el mismo desarrollo minero que otras naciones como Perú, Ecuador y México, por lo que comenzó a trabajar en un decretos y legislaciones que garantizaran una efectiva actividad minera y el desarrollado de las capacidades de la clase trabajadora.

“En la segunda mitad del siglo XIX, el Libertador declaraba que las minas eran de la República, eran una riqueza pública, y se dedicó a garantizar la protección del Estado sobre la minería. Cuando estuvo en Perú supo lo que debía hacer en Venezuela para que se preocuparan por la actividad minera y se desarrollara el talento. Firmó decretos donde apoyaba las concesiones de minas, pero acatando todas las leyes del país, y suscribió una excepción del servicio militar obligatorio a los hombres que ejercieran la minería para que no se detuviera esta actividad que aportaba tanto a la economía nacional”, aseguró.

En tal sentido, la historiadora indicó que Bolívar realizó grandes esfuerzos para convertir a la minería en una actividad tan productiva como la agricultura y la ganadería, “así que comenzó a utilizar la minería como fuente de financiamiento para proyectos de envergadura”.

Foto: Archivo

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Motor Minero prendió la mecha de la fosforita en el estado Táchira

Prensa Minería/Karina Depablos.- Luego de 25 años de paralización de todas sus actividades, la mina Monte Fresco, ubicada en el municipio Lobatera del estado Táchira, volverá a latir para producir la codiciada roca fosfática, comúnmente llamada “fosforita”.

Producto del trabajo realizado por el Motor Minero, se ejecutará un proyecto para el aprovechamiento de este mineral no metálico como un fertilizante natural para mejorar la calidad de los suelos destinados a la agricultura nacional.

El presidente de Carbosuroeste y Fosfasuroeste, Alexander Astudillo, informó que con la reciente firma de una alianza estratégica con la empresa Fosfatos y Calizas de Venezuela (Foscavén), el estado Táchira volverá a ser una potencia minera, ya que la roca fosfática del yacimiento Monte Fresco alcanza un 27 % de contenido de fósforo, una cifra enormemente envidiada por varias naciones del continente.

“Vamos por muy buen camino. El Motor Minero está siendo referencia nacional; está impulsando la economía. Después de conversaciones y análisis técnicos, concretamos este acuerdo que nos permitirá reactivar la producción de este fertilizante natural que no daña el terreno agrícola. La fosforita de esa zona particular, tiene altos porcentajes de mircroelementos como calcio, hierro, flúor, y esto hace que tenga una alta demanda comercial”, explicó durante su participación en el programa En la bulla, transmitido por RNV Informativa.

Astudillo comentó que, con esta importante alianza, firmada en la Expo Venezuela Potencia 2018, se elevará la producción de roca fosfática de 89 mil a 500 mil toneladas anuales, lo que permitirá atender la demanda nacional, y “en unos años la internacional”.

“Es un proyecto a mediano y largo plazo. Queremos exportar este mineral y generar divisas al Estado. Queremos cubrir toda la demanda nacional que alcanza las seis millones de hectáreas cultivables. Es un fertilizante natural que logra bajar la acidez (pH) del suelo y trae como beneficio una mayor producción agrícola; por eso es tan importante para nuestra nación”, enfatizó.

De acuerdo con el presidente de Carbosuroeste y Fosfasuroeste, la mina Monte Fresco tiene gran valor para el país, puesto que posee una vida útil de 20 años y tiene reservas probadas de 30 millones de toneladas de roca fosfática.

“Estamos engranando poco a poco, con este gran acuerdo vamos a impulsar la economía productiva. En Monte Fresco, aún quedan dos zonas para explorar y certificar, con las cuales podemos llegar a las 50 millones de toneladas probadas de fosforita. El beneficio es para todos: no solo en el país sino  también en Latinoamérica”, resaltó.

Impulso a otros motores

El proyecto para el aprovechamiento de roca fosfática, también contempla estudios para la producción de ácido fosfórico “grado premium” para consumo de los humanos y demás animales, lo que fortalecerá al Motor Farmacéutico.

En este sentido, el presidente de la empresa Fosfatos y Calizas de Venezuela (Foscavén), Alirio Camacho, indicó que al combinar ácido fosfórico con óxido de calcio se genera fosfato dicálcico, un elemento imprescindible para la cría de animales, ya que aporta el calcio y el fósforo necesario para su crecimiento.

“El beneficio es para todos. No existe en Venezuela ni en Latinoamérica un producto de ese nivel. Nosotros podemos desarrollarlo, con tecnología criolla, de los Andes. El fósforo es energía. Este producto también podemos transformarlo en lo que tradicionalmente llamamos ‘fitina’, puede ser de consumo humano, porque promueve los requerimientos nutricionales diarios de calcio, fósforo y vitaminas del complejo B”, detalló.

Camacho destacó que, con este proyecto de roca fosfática micronizada (triturada/polvo fino), Foscavén ayudará a mejorar los grandes suelos ácidos que tiene Venezuela, deficientes en fósforo, y transformará los cultivos para dar un aporte importante al Motor Agroalimentario.

“Foscavén fue creada en 1986 y, desde siempre, nuestra preocupación ha sido desarrollar los fosfatos del Táchira. Somos pioneros en el abono natural ecológico. Hemos visto el compromiso del Gobierno Bolivariano y la aceleración del trabajo en el Ministerio para Desarrollo Minero Ecológico para cumplir con la meta de la reactivación de la producción. Esto traerá progreso para el colectivo tachirense, para todo el país”, declaró Camacho.

Menor impacto ambiental

El presidente de Foscavén, Alirio Camacho, aseguró que en el caso de la producción de roca fosfática micronizada continuarán trabajando junto al Motor Minero para reducir significativamente el impacto ambiental.

“Seguimos todos los procesos de control, y empleamos tecnologías amigables con el ambiente. Por ejemplo, la planta tachirense La Molina cuenta con un sistema de recolección en todo el proceso de molienda evitando que los polvos muy finos se dispersen en el ambiente. Incluso, promovemos la reutilización porque recogemos los residuos y los vendemos en empaques de dos kilogramos para huertos familiares”, aseveró.

Para Camacho, es imprescindible el trabajo mancomunado entre Gobierno y el sector empresarial para desarrollar de forma responsable todas las potencialidades mineras del Táchira, entre las que destacan la fosforita, carbón, arenas silíceas y arcilla.

 

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Venezuela instala tecnología para eliminar lagunas de colas auríferas

Prensa Minería/Karina Depablos.- Venezuela es uno de los primeros países de América Latina en invertir en la instalación de tecnologías mineras para reducir en un 80 % el consumo de agua en los procesos de producción de oro. Estas nuevas tecnologías permitirán eliminar las lagunas de colas resultantes de los procesos auríferos que tanto daño le hacen a la salud de la naturaleza y de los seres humanos.

Al hilo de esta iniciativa, se “han concretado alianzas con tres empresas nacionales, las cuales están adelantando el uso de separadores sólido-líquido en el Arco Minero del Orinoco, a fin de eliminar estas lagunas. Son plantas que servirán para que las demás empresas se motiven y busquen el camino de la prevención definitiva de este problema que impacta en la biodiversidad y en las comunidades”, notificó Liz Coecher, ingeniera química egresada de la Universidad de Oriente (UDO), especialista en Agua Potable y Saneamiento Ambiental.

Nuevas tecnologías_Arco MineroDurante su participación en el programa radiofónico En la bulla, Coecher explicó que este innovador procedimiento ha sido aplicado en otros países y que, con él, se han obtenido excelentes resultados en la reducción del consumo de los recursos naturales; y en el tratamiento de las colas, esos residuos tóxicos de procesos mineros conformados por una mezcla de agua y minerales.

“Se trata de un proceso preventivo, de una cultura para evitar la contaminación minera. El objetivo es maximizar la recuperación de minerales con opciones tecnológicas que reduzcan el impacto ambiental y en la gente”, aseguró.

Para Coecher, quien actualmente se desempeña como gerente general para Desarrollo Ecosocialista de la Corporación Venezolana de Minería (CVM), la eliminación de las lagunas de colas evitará los costos de remediación de grandes extensiones de terreno; así como la propagación de enfermedades ocupacionales mineras en el estado Bolívar, producto de las circunstancias históricas en las que se ha realizado la explotación aurífera en el país.

Valorizar los residuos

De acuerdo con la especialista, el Gobierno de Venezuela está haciendo grandes esfuerzos para que la pequeña minería del Arco del Orinoco migre a tecnologías que consuman menos agua, menos energía y generen menos residuos en las zonas seleccionadas para el desarrollo minero.

En cuanto al tratamiento de las arenas mercuriales, catalogadas como pasivos ambientales, Coecher comentó que el Estado venezolano ha avanzado en investigaciones científicas para recuperar, mediante métodos de cianuración, el oro contenido en estos residuos, y convertir los relaves en materiales sólidos que puedan reutilizarse en obras de construcción civil.

“Las arenas mercuriales son residuos que debemos valorizar. Estamos haciendo el trabajo junto con científicos de las universidades Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre (Unexpo), de Oriente (UDO) y Central de Venezuela (UCV), utilizando sus excelentes laboratorios, para hacer adaptaciones en las plantas; con el objetivo de rescatar el material residual de mercurio y otros metales pesados que contienen las arenas secundarias de rechazo de los molinos artesanales”, detalló.

Corresponsabilidad y participación popular

La participación del poder popular minero organizado es de vital importancia en la ejecución de los planes y los proyectos mineros ecoamigables que ejecuta el Gobierno venezolano.

Liz Coecher_En la bulla n.° 20_JGLa especialista Coecher afirmó que la política del Arco Minero del Orinoco ha traído resultados importantes, como la organización territorial, la caracterización de las potencialidades de los recursos minerales, la planificación de los proyectos mineros y la selección de nuevas alternativas para el aprovechamiento minero.

“Hoy por hoy, son los mineros y las mineras quienes nos preguntan cómo hacemos para migrar a otra tecnología, porque todos hemos entendido el tema de la eficiencia: de maximizar la recuperación de los minerales presentes en cada una de las áreas. Ellos mismos están viendo la evaluación económica, haciendo ese ejercicio, y se dieron cuenta de que el mercurio no es el camino: son las nuevas tecnologías; de que deben ejercer la soberanía minera, la protección ambiental, luchando para evitar la contaminación y la destrucción”, dijo Coecher.

La especialista acotó que se desarrollarán programas de formación para que los pequeños mineros y las pequeñas mineras se conviertan en multiplicadores de conocimientos sobre ejercicios mineros ambiental y socialmente responsables.

 Fotos: Prensa Minería 

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CVM Loma de Níquel es pionera en Venezuela en producción minera responsable

Prensa Minería.- CVM Loma de Níquel, una empresa minera recuperada por el presidente Chávez en el año 2012, firmó una alianza con una compañía holandesa, este jueves 15 de marzo, para aprovechar escoria metálica y restaurar este pasivo ambiental que proviene de la industria minera.

Gregorio Marrero, gerente general de la Corporación Venezolana de Minería Loma de Níquel, informó —durante su participación en el programa En la bulla, transmitido este viernes, por RNV Informativa— que, a finales del segundo semestre de 2018, esta empresa iniciará “una recuperación eficiente de todos los subproductos del níquel y de la capacidad productiva de la planta, mediante tecnologías amigables con la naturaleza”.

La empresa CVM Loma Níquel instalará una planta de procesamiento para tratar residuos del proceso de refinamiento del ferroníquel, que tienen más de 14 años almacenados en la mina. Con el proceso de reciclaje, se obtendrá níquel para la industria metalúrgica mundial, así como agregados para obras de construcción civil, como las de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Estos procesos de reciclaje permiten que esta compañía, 100 % nacional, sea reconocida como pionera en gestión minera responsable con la Tierra, con la gente y con el país.

Según Marrero, “con esta nueva alianza, la meta es recuperar al menos 5 mil toneladas de níquel” que Venezuela podrá exportar, especialmente a los países europeos.

‘Los angelitos del ambiente’

Durante su intervención, Marrero destacó la labor que viene desempeñando la clase trabajadora de CVM Loma de Níquel, para la conservación y la preservación del ambiente: “Los trabajadores nos organizamos, y salió una propuesta llamada ‘los angelitos del ambiente’, un grupo integrado por estudiantes de bachillerato, hijos y conocidos de los trabajadores, que, anualmente, hacen siembras y, dentro de la planta donde se extrae el material, hacen cierres de minas sembrando diferentes tipos de árboles”.

Subrayó que los trabajadores y las trabajadoras de CVM Loma de Níquel laboran arduamente para contribuir con el apalancamiento productivo del país, y lograr que la minería sea uno de los principales motores que permita superar el rentismo petrolero.

Reiteró que CVM Loma de Níquel ha experimentado un destacado crecimiento, en los últimos meses, con el emprendimiento del Motor Minero activado por el gobierno del presidente Nicolás Maduro. “En Revolución, los trabajadores tenemos ese sentido de pertenencia, lo que nos hace marcar hechos productivos, de crecimiento en el tema ambiental y de producción. Por eso es que somos una empresa modelo, porque implementamos muchos factores que queremos multiplicar en otros sectores productivos de la nación”, dijo.

Uso del níquel en la vida cotidiana

El gerente general de CVM Loma de Níquel enfatizó la importancia del níquel como un material estratégico e importante, no solo para Venezuela, sino para el mundo.

“El níquel es importante porque es un componente para la fabricación de aleaciones, por ejemplo, para equipos quirúrgicos, utensilios de alimentación, manillas de puertas, celulares, lapiceros; es decir, todo lo que no se oxida tiene contenido de níquel: El níquel es la materia prima del acero inoxidable”, sostuvo este ingeniero minero, quien explicó que todo residuo metálico puede ser tratado y convertido en materia prima o en subproductos para otros motores económicos del país.

Foto: Jonnathan Gudiño

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Venezuela promueve la minería como ‘motor de motores’ para estimular economía productiva

Prensa Minería/Martha Díaz.- “En Venezuela, queremos aprovechar las riquezas minerales que existen en el país, pero con un profundo respeto al ambiente y a la gente. No estamos impulsando una actividad minera con una visión extractivista: una de las prioridades de la política del Gobierno revolucionario es proteger las áreas naturales para el goce y disfrute de las generaciones presentes y futuras”.

Esta afirmación la hizo Franklin Ramírez, viceministro para Exploración e Inversión Ecominera, del Ministerio del Poder Popular para Desarrollo Minero Ecológico, durante su participación en el programa radial En la bulla, transmitido este viernes a las 5 p. m. por RNV Informativa.

Ramírez destacó el trabajo que se está promoviendo, desde el Estado, para hacer una nueva minería bajo la premisa del aprovechamiento racional de los minerales desde una visión amigable con el ambiente.

Enfatizó que los lineamientos emanados por el presidente Nicolás Maduro, desde la creación de la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, se fundamentan en el aprovechamiento de la riqueza transitoria de la minería, como “motor de motores”, para dinamizar la economía del país y transformar la realidad social, ambiental y cultural de Venezuela.

A dos años de su creación, “muchos han querido tergiversar el verdadero sentido de la creación del Arco Minero del Orinoco. Pero, la verdad verdadera es que el Arco Minero es una política pública para establecer orden, planificar la prosperidad nacional, así como para fortalecer la garantía de derechos humanos y ambientales”, expresó Ramírez.

En Venezuela, se están dando los primeros pasos para el desarrollo de una minería bien hecha y responsable; se están investigando nuevas tecnologías para reducir el impacto ambiental de esta actividad productiva.

Del petróleo a la minería

El viceministro Ramírez también hizo referencia a la superación del modelo rentista petrolero con una riqueza pública minera que puede ayudar a potenciar una economía productiva y diversificada.

“Esto tiene que ver con la capacidad creadora que tengamos para también diversificar nuestro pensamiento. Debemos aprender a ver la mina como una nueva oportunidad para el desarrollo de actividades económicas que contribuyan con el sistema productivo nacional”, aseveró.

Destacó que el Gobierno nacional ha realizado grandes esfuerzos para el fortalecimiento económico de la nación, uno de ellos es el Plan de la Patria 2013-2019, escrito de puño y letra del Comandante Chávez, para sentar las bases de un nuevo modelo productivo con el protagonismo del pueblo minero. “Desde el Motor Minero apostamos a la transformación económica de la nación. Los recursos minerales son propiedad del pueblo y, por lo tanto, los beneficios que generamos son para su beneficio”.

Soberanía nacional sobre riqueza minera

Sobre la planificación de la gestión productiva minera en el país, Ramírez resaltó que el nuevo modelo de negocios no se basa en la entrega de concesiones del derecho minero a empresas públicas y privadas, como ocurrió en el pasado puntofijista.

Subrayó que, “en Revolución, el derecho minero lo preserva el Estado venezolano” y que la gestión productiva se hace bajo figura de alianzas las cuales permiten la actividad minera bajo condiciones justas y con la garantía de inversión; pero dejando bien claro que los minerales son propiedad de la República. Con ello, el Estado mantiene la soberanía, el control y la autonomía sobre sus recursos minerales.

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Andrés Antillano: “Arco Minero viene a dar coherencia a una actividad minera que estaba al garete”

Tras varios meses de investigación etnográfica en el Arco del Orinoco, reconocido científico venezolano sostiene que, sobre la actividad minera en la Orinoquia, hay un estigma creado de manera interesada, especialmente, por los grandes capitales. Entre sus conclusiones, dice: “La alianza entre el Estado y la pequeña minería es una forma de conjurar la violencia y garantizar un desarrollo minero ecológicamente amigable”

Prensa Minería/Nerliny Carucí.- “En el pasado, se cometieron errores, porque la política pública era una política de desconocimiento de la actividad minera: de persecución o de no reconocimiento, y eso condujo a situaciones que favorecieron a grupos criminales que terminaron explotando al pueblo minero”. Así dio cuenta el científico Andrés Antillano del contexto en el cual emergió el controvertido Arco Minero del Orinoco, y del significado que esta política tiene en la dignificación del mundo minero.

Andrés Antillano es psicólogo social y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), especialista en criminología y activista por los derechos humanos. Este científico ha realizado investigaciones “desde adentro” en las minas del estado Bolívar, para comprender la vida del pueblo minero en su cotidianidad, allende cómo se estructuran las prácticas sociales asociadas a la minería.

“Con el Arco Minero, se puede garantizar un desarrollo responsable de la actividad minera, sobre todo descansando en lo que es la fuerza motora de esta transformación minera: la clase trabajadora minera”, indicó el experto sobre el impacto ambiental y social del Arco de Guayana.

Andrés Antillano- en El Callao - Foto Emilio GuzmánEn su opinión, formada a la luz de dispositivos etnográficos de coproducción de información, el sector minero expresa la identidad de la clase trabajadora venezolana; a pesar del estigma que sobre él propagan, especialmente, “los grandes capitales que han estado detrás de la minería”.

La presión ejercida contra el Arco Minero ha crecido en el tiempo. Basta recordar la campaña de descrédito en la opinión publicada, de los días recientes: “Minería decretada por Maduro causa estragos”; “Arco Minero se come a Venezuela, y nadie dice nada”; “Arco Minero es una amputación del 12 % del territorio nacional”; incluso cuando científicos, pueblo minero, líderes indígenas y Gobierno nacional han demostrado que el Arco Minero de Guayana es una política que ha venido a poner orden en el caos de una actividad minera que, como dijo Antillano, estaba “al garete”. Según este investigador académico, en esta crítica, hay de todo: hay crítica malintencionada, algunas críticas justas y juicios que obedecen a un profundo desconocimiento.

Antillano definió las alianzas entre el Estado y la pequeña minería, en el Arco Minero del Orinoco, como “un camino que puede ser indetenible y puede ser un faro para los mineros, de todo el mundo, que viven en condiciones de explotación, de casi esclavitud, de despojo y saqueos permanentes”.

Esta conversa sobre el Arco Minero la tuvimos en el programa de radio En la bulla, transmitido por RNV Informativa y radio Miraflores, el 17 de noviembre de 2017.

—¿Por qué hacer una investigación científica sobre el tema minero?

—El interés de esta investigación es que sobre los pequeños mineros pesa un estigma, que yo creo ha sido interesado. Es parte, digamos, de esta estrategia de negación de nuestro pueblo, negación de la gente humilde que es quien produce la riqueza: esa que hace al país. Es una estigmatización histórica de los pequeños mineros que intenta señalarlos como grupos delictivos, holgazanes, depredadores del ambiente,cuando más bien son los pequeños mineros —insisto— quienes, como los empobrecidos, como los trabajadores de este país, producen la riqueza.

Entonces, en buena medida, esta investigación buscaba conocer, de cerca, el mundo minero. La etnografía, justamente, es ser parte de lo que se estudia: no ver las cosas a la distancia, sino conocer de cerca la vida, las prácticas sociales, las formas de organización, los problemas de los mineros y, bueno, ¡fue realmente apasionante! Si algún sector —yo llegué a la conclusión, Nerliny, ministro, María— expresa la identidad de la clase trabajadora, en este país, es el minero.

En nuestro imaginario colectivo, hay un poco de esa idea, muy colonial, de El Dorado: que el oro se da, así de fácil, al alcance de la mano.

Arco Minero del Orinoco - Mina El Chivao - Foto Emilio Guzmán—Que brota.

—¡Que brota! Bueno, esta idea de que —quizá, fue verdad en algún momento—, en El Callao, llovía, y salían los cochanitos de oro. ¡No! Realmente, si vale algo el oro, no es por el material, sino por el esfuerzo gigantesco que el minero le pone.

—Andrés, ¿por qué el público tiene una mala imagen del minero? ¿Por qué la mala imagen del minero tiene una gran exposición mediática?

—Dentro de los pequeños mineros hay de todo, pero prevalece la gente buena y trabajadora, gente que intenta ganarse su sustento con su esfuerzo, con un empeño impresionante. Además, el minero vive con una vida muy humilde, muy modesta: tiene el oro para sobrevivir, pero no se trata de fortunas meteóricas. ¡Eso también es un gran mito! Puede haber muchas razones de este estigma, pero pienso que ha sido un estigma creado de manera interesada, especialmente, por los grandes capitales que han estado detrás de la minería. Por ejemplo, se habla de la depredación; yo estuve ahí, y vi zonas de mucha depredación ambiental, pero era por parte de las grandes empresas mineras del pasado, que fueron expulsadas [por el gobierno del presidente Chávez]. ¡Yo estuve ahí: a mí no me echaron el cuento!

El minero, además, tiene un sentido antiimperialista. Esa fue una de las cosas de las cuales me di cuenta, porque su lucha de clases siempre ha sido contra las grandes corporaciones que explotaban al minero; y el minero fue, históricamente, reivindicando la soberanía nacional. Acercarse al mundo minero es acercarse a un mundo culturalmente rico, porque además es un crisol del pueblo venezolano: uno consigue, en las minas, gente de oriente, de occidente; gente de Apure, gente de los Andes; hermanos que vienen de otros países, hermanos colombianos. En fin: el Arco es un crisol de los sectores populares; en ese sentido, es una cultura muy rica.

Además, el minero tiene un poco la idea —¡claro!, insisto que hay de todo un poco: no debemos homogeneizar— del bien común: entender que la naturaleza no puede ser depredada de manera infinita, porque ellos viven de la naturaleza, y deben tener una relación de respeto. Luego, también hay un problema el cual es una responsabilidad del Estado, y entiendo que la política del Ministerio para Desarrollo Minero Ecológico se trata de saldar esa deuda: es la situación de irregularidad de la pequeña minería…

—¿De la informalidad?

—De la informalidad. Las condiciones de informalidad hacen presa fácil al pueblo minero de grupos criminales, lo hacen presa fácil de la extorsión. Yo he visto, con el tema del paludismo, cómo mercenarios de la salud desvían los medicamentos para vendérselos, a precios exorbitantes, a los mineros —¡medicamentos que son gratuitos en Venezuela!.

La informalidad también guarda relación con la situación jurídica, legal; en ese sentido, una política de regularización, de reconocimiento, de presencia del Estado, de alianzas entre el Estado y la pequeña minería no solamente va a mejorar la situación de los mineros, sino que va a garantizar un desarrollo ecológicamente amigable y, además, va a significar una estrategia para saldar la situación de la guerra económica que vive el país.

—En estos días salió publicado en algunos medios de comunicación que, según los resultados de una investigación realizada por usted en el Arco Minero del Orinoco, “hay una relación directa entre el auge de la producción aurífera y la violencia”. ¿Se puede categorizar o entender de esa manera? ¿Esa afirmación le hace justicia a la forma como se estructura el fenómeno de la violencia en el Arco?

—¡Yo no dije eso, exactamente! Hay un tema de la renta. La minería ha estado en el norte del estado Bolívar desde hace casi doscientos años en 1824 fue la primera explotación en el Cuyuní y, sin embargo, la violencia no estaba ahí presente. Los grupos criminales no son pueblo minero; por el contrario: las mafias explotan y abusan al pueblo minero. La violencia en el Arco Minero está condicionada por varios factores; entre ellos creo yo: la débil presencia del Estado. Por eso, hay que fortalecer la presencia del Estado y regularizar la actividad minera. Por ejemplo, una de las cosas planteadas por los mineros es la posibilidad de vender directamente al Estado y, en ese sentido, estos éxitos tempranos de despacho de oro son un camino que avizora una política importante: la posibilidad de vender directamente al Banco Central y a Minervén; así como tener una relación estrecha con el Estado, porque ellos entienden que el Estado venezolano no está para perseguir al pueblo minero, sino para protegerlo y dignificarlo.

Justamente, la débil presencia del Estado favorece la instalación de soberanías criminales. También, está la existencia de una renta muy grande, la cual es muy atractiva para grupos criminales que terminan explotando al pueblo minero. De hecho, el problema central es la extracción desregulada de rentas, sin un papel activo del Estado y de las comunidades.

La violencia está vinculada con la situación de lucha de clases; es decir: ya no es el gran capital de las empresas transnacionales el que explota al pueblo minero, sino grupos criminales. Entonces, la presencia del Estado, la alianza entre el Estado y la pequeña minería es una forma de conjurar la violencia en el Arco Minero del Orinoco.

¡No hay una relación necesaria entre minería y violencia! La violencia responde a la falta de políticas —y yo creo que hay un esfuerzo importante con el Arco Minero del Orinoco— que integren al minero y le garanticen condiciones de vida adecuadas.

—Hay personas que se oponen al Arco Minero, ideado por el Comandante Chávez y que, ahora, se ha cristalizado con el decreto del presidente Nicolás Maduro. A su juicio, ¿cómo impacta socialmente el Arco Minero del Orinoco?

—¡Sí! En las críticas del Arco Minero, hay de todo: hay crítica malintencionada; hay críticas correctas y justas, que puedo yo compartir, inclusive; y críticas que obedecen a la falta de comunicación. Por eso, aprovecho y saludo este esfuerzo comunicacional de En la bulla, cuya producción está haciéndose desde el Ministerio para Desarrollo Minero Ecológico con Radio Nacional de Venezuela. Pero, esencialmente, yo creo que el Arco Minero apunta a reconocer y darle coherencia a una actividad minera que existe desde hace muchísimo tiempo y que, de algún modo, estaba al garete.

En el pasado, se cometieron errores, porque la política pública era una política de desconocimiento de la actividad minera: de persecución o de no reconocimiento, y eso condujo a situaciones que, por ejemplo, favorecieron a grupos criminales que terminaron explotando al minero. Entonces, creo que si el Arco Minero sirve para regularizar la situación de los pequeños mineros; garantizar los derechos humanos de los pequeños mineros; garantizar una presencia activa del Estado, la afirmación de la soberanía y un desarrollo ecológico de la minería —que, de hecho, no es una utopía. Hay experiencias interesantes en zonas mineras de Perú, donde la misma comunidad establece medios de control y de monitoreo ambiental—; esas son cosas que pueden garantizar un desarrollo responsable de la actividad minera, sobre todo, descansando en lo que yo creo que es la fuerza motora de esta transformación minera: los pequeños mineros, la clase trabajadora minera.

—Tú decías, hace unos minutos, que el pueblo minero es un pueblo muy humilde, el cual maneja muchas riquezas. ¿Esa humildad viene dada, a lo mejor, por el desconocimiento del valor de tanta riqueza? ¿O qué opinas tú?

—¡Fíjate! Una de las cosas que, para mí, guarda relación con esos mitos, que comentaba Nerliny, es que el pequeño minero realmente no produce mucho. De hecho, le queda muy poco y lo que gana es una estimación.

—Lo que gana termina pagándolo en vacunas.

—Termina pagándolo en vacunas, o en precios exorbitantes en determinados productos; por ejemplo, en medicinas contra el paludismo, un fármaco gratuito para tratar el paludismo, que se lo venden a precios desmesurados. Entonces, el minero se queda más o menos con un 5 o 10 %. Extrae muy poco —eso depende mucho de la zona, pero extrae muy poco— y se queda con un 10 % de lo que extrae. Todo lo demás, queda por ahí. ¡¿Quién se apropia de esto?! Las mafias, los actores que extorsionan a los mineros. En ese sentido, es clave el desarrollo de las fuerzas productivas mineras, la asistencia técnica a los mineros, la posibilidad de creación de fondos mineros que permitan reinvertir esto.

—Estamos haciendo el Fondo Social Minero.

—Ese tipo de cosas no solamente va a permitir espantar los peligros, que son reales y son peligros de soberanía nacional. Hay países donde las dinámicas de conflicto armado se sustentan mucho en estas prácticas extorsivas de los pequeños mineros. ¡No es el caso de Venezuela, por suerte! Pero es un peligro siempre. Entonces, la posibilidad de reapropiar este excedente, por parte de la clase trabajadora minera y del Estado, para que pueda ir a las arcas del Banco Central, en acuerdos equitativos para los pequeños mineros y para el Estado, no solamente va a espantar este peligro; además permitirá el desarrollo de la actividad minera tradicional, una actividad productiva hecha casi manualmente.

Durante la investigación, yo bajaba a los barrancos —como llaman a los “verticales”—, a 50 metros, a ver cómo sacaban el oro a punta de martillo. Ese es un trabajo muy artesanal, muy precario, muchas veces, a riesgo de la vida de los propios mineros. Entonces, el desarrollo de mejoras tecnológicas, amigables con el ambiente; la protección de la seguridad industrial y la salud de los mineros; va a significar no solamente la dignificación de la vida del minero, sino también una actividad mucho más rentable y mucho más económica, y esto tiene que ver con el estudio, el conocimiento y la asistencia técnica que usted menciona. Es una posibilidad real para desplazar el problema del uso de mercurio que tanto afecta a los propios mineros como al ambiente.

—Tú que has estado con el pueblo minero y has hecho tus investigaciones, ¿ellos están conscientes de la necesidad de la preservación del ambiente y de los ecosistemas donde están trabajando? ¿Cuál ha sido tu impresión con este pueblo?

—Debo señalar que el mundo del pequeño minero es muy heterogéneo. Está el minero tradicional —como el caso de María—: un minero que tiene toda la vida en el ejercicio de esa actividad y ha desarrollado un saber de protección del ambiente; y están los recién llegados quienes tienen actividades muy predatorias: quieren hacerse rápidamente un pequeño capital, muchas veces, en contra de su vida, inclusive. Pero, en general, el impacto predatorio del minero tradicional sobre el ambiente es relativamente reducido. ¡Claro!, como son muchos, quizás, su suma puede ser mayor, pero, sobre todo, es un impacto sobre su propia vida: contaminación mercurial, el tema mismo de paludismo. Pero, reitero, el minero tradicional intuye —porque, finalmente, el minero vive en una relación necesaria con el ambiente— que la preservación de la naturaleza es esencial: el minero tradicional es cuidadoso con el entorno natural.

El minero generacional tiene una cultura minera acentuada que, además, se distingue claramente, porque es el minero que menos accidentes tiene. Tiene una relación más responsable con su actividad, con el ambiente, pues ha nacido y vivido en la mina o ha estado vinculado con la mina. Además, tiene una relación muy interesante. Por ejemplo, en el caso de El Callao, muchas familias tienen la mina en el patio de su casa, y solamente explotan lo necesario.

¡Fíjense, ministro, Nerliny, la diferencia con el gran capital! Esa es la gran diferencia con las grandes industrias mineras que van a agotar, de pronto, el yacimiento, a sacar lo más que puedan; a veces no sacan nada, pero lo que les interesa es el negocio bursátil: estar en la bolsa de valores de Wall Street.

El minero tradicional entiende que su principal forma de vida es esa: solamente se hace del oro que requiere para vivir, y no hay una relación predatoria con la mina ni con el ambiente. No obstante, al mismo tiempo, hay otras formas de relación en el territorio. Por ejemplo, las dragas y balsas —que son una suerte de mediana minería ilegal, que involucra capitales importantes y actúa con impunidad— tienen serios impactos predadores sobre los lechos de los ríos. También están las familias mineras que llegan de las grandes ciudades y del campo, en buena medida, huyendo de situaciones de pobreza provocadas por esta criminal guerra económica contra los sectores populares; por las operaciones especulativas contra el pueblo venezolano. Esas familias llegan, muchas veces, buscando oxígeno, respiro en las minas, algunas creyendo en esta historia de El Dorado: de la fortuna rápida; que insisto: es falsa porque el pequeño minero trabaja con métodos de muy poco desarrollo industrial, incluso artesanal, y nunca logra sino unos pocos puntos, menos de un gramo de oro —como dicen en las minas: menos de una ‘grama’—.

Eso lo vemos en los despachos de oro: el trabajo de 25 mil mineros se reflejó, en la décima segunda entrega de 2017, en un poco más de 700 kilos de material aurífero.

—Usted acaba de tocar un punto importantísimo, que yo no lo terminé de desarrollar: cada minero, cada cuadrilla, cada compañía tiene una actividad cooperativa, esencialmente. La explotación minera produce relativamente poco y tiene muy poca ganancia; pero el conjunto de los mineros puede tener una ganancia extraordinaria. Allí, hay un vacío que los pequeños mineros vienen solventando con el Consejo Popular Minero, con la organización…

—Con las brigadas mineras.

—… con las brigadas mineras. No verse como unidades aisladas, sino verse como movimiento. Porque ese excedente podría convertir al movimiento minero del Arco Minero, quizás, en el movimiento popular más importante del país, no solamente por lo que produce, sino por la cantidad de familias involucradas; es decir: cómo los pequeños mineros organizados, de manera colectiva, se reapropian de sus propios excedentes, con el Estado, incluso, para transferírselo al Estado, al Banco Central, a un precio justo; esto permite la transformación social, tecnológica, educativa.

Un problema muy importante es que, generalmente, las minas están fuera de las áreas más consolidadas; por lo tanto, los niños no tienen acceso a la educación formal. Hemos estado pensando, con el Consejo Popular Minero, en proyectos de educación informal y de salud que permitan que los niños sean atendidos; es decir: cómo esto puede estar en manos de un desarrollo integral local.

—De todo el Arco Minero del Orinoco.

—De todo el Arco Minero, controlado por quienes producen la riqueza. Porque, finalmente, este es el socialismo. El socialismo es que quienes producen la riqueza sean quienes decidan políticamente sobre la riqueza. Allí, la posibilidad de esta alianza entre los pequeños mineros organizados y el Estado, en el Arco Minero del Orinoco, es un camino que puede ser indetenible y puede ser un faro para los mineros, de todo el mundo, que viven en condiciones de explotación, condiciones de casi esclavitud, de despojo y saqueos permanentes, en distintos países de nuestra América y del resto del mundo.

—Una vez más estamos viendo, Nerliny, la necesidad que teníamos de tener el Arco Minero del Orinoco para abordar el tema socioambiental que, como decimos en nuestro lema, es dejar “la menor huella en el ambiente, pero la mayor huella en lo social”; de acompañar la organización de los mineros y las mineras que hacen vida en el Arco.

—¡Y reconocerlos, ministro! Es importante que el Estado reconozca a los pequeños mineros como los productores de la riqueza minera, en el país. Como parte de ese reconocimiento, la comunidad local debe incorporarse en los procesos de toma de decisiones, control y gestión de la política minera. En ese sentido, es responsabilidad del Estado respetar los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras ancestrales, tal como está consagrado en la Constitución.

Si juntamos los objetivos del Arco Minero, encontramos el de tomar el control soberano de la cadena productiva minera, pero también el de incorporar el control de las actividades conexas a la minería. Usted que tuvo la oportunidad de estar allá con los mineros y las mineras de toda esa zona del norte de Bolívar, ¿qué tantas posibilidades ve para el desarrollo de proyectos agroproductivos, considerando que ellos pagan altas cantidades por la compra de alimentos?

—Así es. El pequeño minero se ha convertido en blanco de un conjunto de actores inescrupulosos. Lamentablemente, a veces, son personas llamadas a proteger a los pequeños mineros, como algunos miembros de los cuerpos de seguridad —¡no todos!, pero algunos ejercen una represión desmedida— y otros actores civiles que, sin ningún escrúpulo, se dedican a saquear, a despojar al pequeño minero, a extorsionarlo; o a estas operaciones especulativas con el alto costo de la vida.

En el Arco Minero, los mineros producen alimentos. En la mayoría de las minas, yo vi plantaciones y cría de animales. ¡Eso hay que potenciarlo!: hay que brindarles asistencia técnica; establecer con ellos alianzas. Además, hay un elemento importante: los mineros son, prácticamente, junto con los pueblos indígenas —muchos indígenas también son mineros: hay muchas minas indígenas—, los únicos que están presentes en territorios particularmente vulnerables, al lado de la frontera con Guyana, ¡nuestra Guyana Esequiba!, y al lado de Brasil.

El pueblo minero es condición de soberanía, de ejercicio de soberanía nacional sobre territorios que el Estado venezolano, históricamente, ha abandonado, y que, como en todos los casos, son los humildes, los trabajadores quienes, con su presencia, afirman soberanía y construyen patria.

Este elemento de soberanía nacional también debe ser incorporado en la política minera y en la política de organización de los pequeños mineros. Yo vi, por ejemplo, la Asociación de Guardianes del Esequibo, cerca de Hoja de Lata. Los mineros se plantean seriamente un desarrollo productivo responsable en una frontera que es, particularmente, sensible por el despojo histórico del imperio británico de nuestro Esequibo. La presencia del Estado venezolano, aún hoy, es muy precaria, muy débil en esas áreas. Ese es un tema que no está, para nada, resuelto. Es muy lamentable, por ejemplo, ver cómo pasan gandolas de gasolina venezolana, que no les permiten tener a los mineros, pero pasan a la Guyana a financiar la usurpación del territorio Esequibo. Por eso digo: son los mineros una condición de soberanía para la protección y defensa de territorio nacional.

—Después de vivir esa experiencia de investigación en los territorios de la Orinoquia, ¿qué significado toma para el científico Andrés Antillano el Arco Minero del Orinoco?

—Yo creo que el Arco Minero debe descansar en el reconocimiento de la clase trabajadora minera, en la incorporación y la dignificación de la clase trabajadora minera que son esas decenas de miles, esos cientos de miles de pequeños mineros quienes, todos los días, no solamente producen oro, producen diamantes, sino que hacen patria sobre estos territorios. El Arco Minero debe pensar un desarrollo con enfoque ecológico basado en relaciones comunitarias, y fortalecer una presencia activa del Estado que proteja y potencie las capacidades creadoras de nuestro pueblo.

Fotos: Emilio Guzmán

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